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me fui y volví
costó pero volví. estuve desde el domingo hasta ayer en villa gesell descansando mucho y comiendo manjares exquisitos. seguí con mi plan de este año de leer autores argentinos y me ocupé de
los suicidas, de antonio di benedetto.
a continuación les dejo algunos fragmentos:

Mi padre se quitó la vida un viernes por la tarde.
Tenía 33 años.
El cuarto viernes del mes próximo, yo tendré la misma edad.
Aunque tía Constanza, con reserva pero sin tacto, mencionó esa coincidencia, no he vuelto a ella mi pensamiento hasta hoy que el tema, de cierta manera, ha salido a mi encuentro.
(...)



(...)
En casa, mientras mamá cocina me dejo entretener por los chicos. Marianita ha cazado un gorrión y lo tiene en jaula. Le digo:
-Se morirá.
Dice:
-No se morirá.
Le advierto: "Tengo experiencia", lo cual para ella no significa mucho, ya que posee la propia: "Le puse comida", que es como enrostrarme que quien tiene qué comer vive. Y ahí falla.
(...)



(...)
En el mediodía observo sin pájaro la jaula de Mariana, y la incito a que se cuente. Simplemente le pregunto si ha volado; me grita "¡Malvado!", huye y se niega a almorzar.
Por mejorar la situación procuro hacerle entender que se porta como el ave, es decir se entrompa y no come, y cometo la torpeza de amenazarla: "Ya verás lo que te pasa, por no comer".
(...)
Luego pienso en la muerte del pájaro, porque es cierto que quien come vive, pero igualmente es cierto que quien no come no vive, y el gorrión prisionero no come, lo cual lo lleva a no vivir. Y esa fue la falla de la criatura: creyó que todos quieren vivir, que basta con que se les ponga la comida delante.
Al pasar la calle doblaba la esquina un hombre que se apoya en la pared, con la mano derecha se ayuda a correr la pierna de ese lado, cuando la afirma desliza el pie izquierdo, porque el miembro correspondiente parece estar en buenas condiciones, y recomienza. Tiene colgado de un hombro, cruzándole el torso, una especie de saco de lona, mal cerrado, del que emergen provisiones: un pan grueso y dorado, un manojo de verduras y un paquete de fideos. Arrastra la pierna y vive, lo mandan de compras y, a su manera, se siente útil. Me vuelvo a buscarlo con la mirada, todavía anda por el comienzo de la cuadra. La vida es tenaz.
(...)



esta novela, que recomiendo con fervor, es un ejemplo perfecto de que en una inmensa mayoría de casos el mejor camino para escribir cualquier cosa es la economía de palabras. di benedetto no se ocupa de peinar su ego página a página y cuenta con un lenguaje de metralleta verbal una historia que, como es evidente en el primer fragmento, pica y no queda otra que rascarse.
además, pueden buscar en algunos cines
la película basada en esta novela. es el segundo largo del director juan villegas y además está protagonizada por daniel hendler. no la recomiendo porque todavía no la vi. voy a intentar hacerlo esta semana y además voy a comprar el silenciero y zama, las otras dos novelas fundamentales del autor que estoy leyendo muy entusiasmado: antonio di benedetto.
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hoy, capítulo sesenta y dos de chico de country.

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ah, y si quieren votar a chico de country o voyeur para los international weblogs awards denle a los links.
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voyeur

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