« Home | -Gracias por venir, eh. -No, gracias a vos. Este d... » | Después de lograr la conquista, la llevé a mi depa... » | Me puse a pensar en la frase te amo y saqué una co... » | -¿Pá, quién inventó el sol? -Dios, Martín. -¿Por q... » | Los músicos y los escritores tienen un truco. Cuan... » | Aquel cumpleaños de mierda. Me lo acuerdo bien. Mi... » | ¿Dónde vivo mi vida? No sé. Me es imposible dividi... » | Me pregunto por qué no se comen de postre las fact... » | Todavía sueño con eso de cambiar el mundo. Por eso... » | ¿Por qué uno dice “Andá y decile que vas de parte ... » 

<$BlogDateHeaderDate$>

-¿Me acompañás a un lado? –me dijo y yo no sabía que era un anzuelo. Estaba disperso. Pensando otra cosa, qué se yo.
Nos subimos al auto, trabé las puertas, puse primera, arrancamos suavemente, porque no me gusta manejar a los tironazos cuando llevo damas en mi auto, y recién en ese momento se me ocurrió preguntar: “¿A dónde vamos?”. Y pum, martillazo en la cabeza: “Tengo que hacer unos trámites”. ¡¿Trámites?! ¡¿Cuándo acepté todo esto?! ¡A mi novia acompañaría a hacer trámites! ¿¡No te das cuenta que no hay tanta confianza!? Sexo, tu casa, mi casa, bañarnos, hotel, salidas, besos en público, okey... ¿¡pero tráaaaamites!?
Fui y lo soporté con todos los pesares, pero poco después dejé de verla. Sin ser mi novia pretendía que la acompañara a hacer ¡uuuunos tráaaaamites...!. Si seguía así, cuando nos llegara el compromiso estaría obligado a acostumbrarme a la sala de espera de las casas de depilación y leería esas revistas como las viejas de peluquería.

E-mail this post



Remember me (?)



All personal information that you provide here will be governed by the Privacy Policy of Blogger.com. More...

|

¿quién soy?

  • un tipo que escribe lo que su miopí­a galopante le permite ver.
Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.